Permítanme preguntarles algo: ¿Cuántos de ustedes cree que hay otras formas de vida extraterrestre?

No voy a dar una respuesta, pero pienso que si existieran tal vez NO quieren venir a la Tierra.

Porque la sociedad en la cual vivimos es primitiva.

La mayoría de la gente son como zombis que vagan de lunes a viernes esperando descansar los fines de semana.

La esclavitud moderna.

Esperan a que alguien les diga cuando levantarse, tomar un descanso, tener tiempo libre, y eso durante 86,000 horas de su vida. El fin de semana es la salvación. Algunas semanas de vacaciones un descanso de su vida.

Pierden su identidad. Ser uno dentro de miles. Cumplir los objetivos de alguien más.

No tienen otro remedio que aceptar micro humillaciones diarias.

Su valor se ha extinguido desde hace tiempo o nunca nació. Y no se dan cuenta.

Porque nunca es suficiente.

No trabajan de algo que han elegido sino por circunstancias más o menos afortunadas.

Presentes de cara y vacíos en el interior. 

¿No os suena como algo loco? Me parece una enfermedad mental.

Nadamos en la confusión.

Y si somos nosotros los alienígenas.

¿Pero cómo hemos llegado hasta aquí?

Por parte la sociedad nos mantiene en este estado.

El condicionamiento empieza desde temprano. Apenas cuando empezamos a caminar.

El sistema de educación nos enseña a entrar en los rangos, de forma industrial.

Valen poco nuestras ideas. Vale más saber ejecutar las de los demás.

Y luego los juegos de “pan y circo”.

Le conviene a la elite distraernos para que no nos demos cuenta.

Un directivo de una cadena de televisión en Francia dijo:

Vendo tiempo de cerebro humano disponible”.

Mantener la ilusión de una felicidad temporal con nuevas estimulaciones.

Esta quimera se compra.

Necesitamos dinero, mucho dinero y trabajar más, mucho más.

Así empieza la historia. Pero como en cada historia, hay dos versiones.

La otra versión es que, parte de la responsabilidad la tenemos nosotros.

Por otra parte, nos dormimos

Nuestra vida es un como un tren y en ese tren somos pasajeros dormidos.

Preferimos dejarnos llevar a algo más seguro, aunque no sabemos muy bien a dónde.

Ese tren nos lleva al precipicio. No tenemos control.

Por lo tanto, somos una minoría con una suerte inmedible.

Nos olvidamos que en el mundo la mayoría tiene como objetivo: sobrevivir.

La mayoría de nosotros tiene como único objetivo: sobrevivir

Nosotros tenemos el lujo de tener sueños, alcanzarlos, cultivar pasiones, desarrollar ideas.

¿Y qué hacemos?

Truqueamos nuestras almas por conformidad, seguridad y diversión.

Preferimos mirar el último capítulo de nuestra serie preferida y comprar el último teléfono de moda.

Nos confundimos.

Deberíamos honrar nuestras vidas afortunadas con toda la grandeza que podemos.

No es fácil, algunos me dicen.

No es como si hoy en día no existieran oportunidades.

Las oportunidades nos rodean cada día. Son infinitas.

Puedes hacer cualquier cosa que te propongas.

Millones de conocimientos están a un clic de alcance. Internet, libros, conferencias, masters en universidad.

¿No sabes que es lo que te gusta? HAY EXPERTOS PARA AYUDAR ENCONTRAR LO QUE ES.

Pensamos que es complicado. Es simple.

Empieza con una sencilla decisión. La tuya.

El único lugar donde conseguir el trabajo de tus sueños solo es imposible en tu mente.

Aquí y ahora puedes elegir ser quien quieras ser, sobre todo puedes elegir realizarte en tu trabajo y puedes elegir ser absolutamente excepcional.

Sé que no sabes cuán enorme es tu potencial

Los limites no existen si no en tu mente.

Esta persona nació sin manos y decidió de ser un jugador de tenis de mesa profesional y lo consiguió.

tennis player

Tu trabajo puedes ser mucho más de lo que estás viviendo ahora.

Y te cuento un secreto, el mundo está desesperado por saber lo que puedes ofrecer.

Espera la mezcla perfecta de tus ideas, talentos, pasión que solo tú posees.

Si de verdad te gusta, si lo haces mejor que otra persona, si no ves el momento para comenzar a hacerlo con ayuda de otras personas (de otras personas apasionadas), te convertirás en un auténtico maestro y se notará. Tu entorno, todos los demás lo notarán.

Se quién quieras ser, pero se alguien.

Te pagarán para esto y lo que propones.

La grandeza no es una calidad maravillosa, esotérica, elusiva reservada a una elite. Es algo que existe en todos nosotros.


Es el momento para empezar a apostar para el trabajo de nuestros sueños y vivirlo en grande.


Creo que es el momento de hacer una revolución.  

Tengo un sueño al igual que alguien muy famoso. Sueño con una revolución la del siglo XXI dónde el mayor aprendizaje que tengan los niños en la escuela sea el de tener más consciencia de quienes son y que aprendan a dedicarse a lo que les apasiona.  

Que cada niño tenga muy claro sus talentos, sus intereses y se oriente a dedicarse a algo que les haga felices.

Porque eso es mejorar el mundo. Si somos felices en lo que hacemos, algo sucederá.

Cambiaremos la sociedad. Por lo bueno.

Iluminaremos nuestros días y los de los demás. La pasión es una enfermedad contagiosa.

Y si lo pensáis las transformaciones sociales más positivas, las invenciones más asombrosas de la humanidad no han sido porque los hombres tenías sed de dinero y poder. Han sido posibles gracias a personas apasionadas por lo que hacían, creían en ello y tenían talento para hacerlo.

Y creo que podemos empezar desde ahora con nosotros mismos para enseñarlo a nuestros hijos o futuras generaciones.

Abrir el camino.

Podemos dejar de ser manipulados por la política, la sociedad. Podemos liberarnos.

Esa es mi misión, mi propósito, mi grano de arena.

Aprende a descubrir lo que te hace feliz y hazlo.

El mundo necesita gente que ama lo que hace.

Porfinlunes.com

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